MONCHO
 

La vida de Moncho no ha debido ser demasiado feliz. Llegó al albergue desconfiando totalmente de las personas, no se dejaba acariciar y mucho menos que le pusiéramos un collar, por lo que creemos que ha sido maltratado e incluso que lo han intentado ahorcar.

Después de un tiempo de mucho cariño y de ganar su confianza, Moncho es un perro cariñoso y muy agradecido.

Lo que desea es encontrar a alguien que le de una segunda oportunidad.